CONDENADO A VIVIR | Capítulo 1: Distracciones como remedio


CONDENADO A VIVIR

Capítulo 1: Distracciones como remedio 

 
“Y me siento bien la verdad, repito, tal vez no es el mejor trabajo del mundo, o al menos no uno de esos que la gente sueña tener, pero me gusta mucho. Estoy aprendiendo un montón de cosas nuevas, los compañeros son fantásticos y noto que estoy aportando algo de verdad. Este cambio de aires creo que ha sido una muy buena decisión, solo he coincidido con uno de los compañeros de piso, pero ya iré conociendo a los demás. El mero hecho de estar a cinco minutos del trabajo es un lujo, solo por esto ya vale la pena. Tengo más tiempo libre y ya sabes que eso es un arma de doble filo para mí, pero también tengo más responsabilidades, supongo que eso me mantendrá ocupado. Muchas personas odian la vida adulta, pero a mi cada vez me gusta más, no puedo esperar a tener mi propia casa y reformarla a mi gusto."

"De todas formas, a pesar de que todo vaya bien, a veces me siento vacío ¿sabes? Desmotivado, apático… Como que estoy trabajando mucho por algo que después no me va a dar nada, o que no voy a poder compartir con nadie. No es que sea infeliz como tal, solo noto que debo esforzarme mucho para conseguir sentirme bien."

Lo bueno del aburrimiento es que me obliga a hacer cosas distintas, por ejemplo ahora me ha dado por vender un montón de cosas que tenía por casa, con suerte conseguiré rascar algunos eurillos, pero bueno, sea como sea…”

Seguí escribiendo durante unos minutos más mientras seguía dando sorbos a mi infusión que ya empezaba a enfriarse. Lo que más apreciaba de esos momentos eran el silencio y lo mucho que reflexionaba delante del papel. Ese pequeño ejercicio me servía para entenderme mejor y quizás así poder mejorar en mis flaquezas, sin embargo no se si servía de mucho porque al cabo de un tiempo me topaba con la casilla de salida de nuevo. Avanzando de ronda, pero atrapado en el mismo juego.

Me preparé para ir a dormir, y como de costumbre, puse mi programa de radio favorito a un volumen muy bajo, lo justo para escuchar voces sin tener que prestar demasiada atención. Me había acostumbrado a eso, no sé si por rutina o por no tener que escuchar el crudo silencio de la noche. Dicho esto, a todo el mundo le pasa ¿no? Ya sea después de la puesta de sol o a las tres de la madrugada, cuando cae la noche y somos gobernados por la luna, el cerebro empieza a actuar en libertad. Uno debe darse cuenta de eso porque si pierdes el control de tus pensamientos, terminarás en rincones de tu memoria que quizás no quieras recordar, y mientras tanto irán pasando las horas. Voy a dormir, no por estar cansado, sino por no saber qué hacer con mi tiempo, el cual no quiero desperdiciar, sin embargo no se aprovechar.

La ciudad sigue viva: gatos peleando, trabajadores regresando a su casa, vehículos en circulación, vagabundos buscando entre las basuras, parejas haciendo el amor, jóvenes hincando codos… Todo en una misma localidad, todo en un mismo momento, no obstante, diferentes realidades. Uno puede aceptar que un drogadicto es feliz, ya que disfruta de las sustancias que consume, sin embargo comprendemos que no está pasando por su mejor momento. Si hace lo que hace es para esconderse de algo, para sentirse vivo o por otro motivo que no podemos imaginar. De esta forma entendemos dos cosas, que la calidad de vida de uno varía según en qué lapso de tiempo la analices y que para ser lo que comúnmente se entiende como ‘feliz’, debes drogarte de algo que disfrutes. Cine, socializar, estatus, comida, ejercicio, lujuria, etc. Creo que todos sabemos que ocurre cuando tu cuerpo se acostumbra a las pequeñas dosis, de todas formas, todo llega a su fin, el éxtasis se diluye y si no sufres efectos secundarios todo vuelve a la normalidad. Todo lo que habías hecho para escapar de la realidad no ha servido de nada y ahora debes elegir otra vez. Aceptarlo o volver a consumir.

Paulatinamente el volumen del programa se apaga al finalizar su temporizador, ya ni me acordaba de él, gracias a eso logro escuchar unos ladridos que de lo tenues que suenan son incluso agradables. Poco después, una pequeña corriente de aire entra por la ventana refrescando un poco la habitación. Sin darme cuenta caigo dormido. Un día más, un día menos en esta condena a la que llamamos vida.

 

 



Puedes apoyar mi trabajo de forma gratuita visitando mis redes sociales o adquiriendo los productos de mi tienda online: infusiones, especias y laberitnos. PULSA EN LA IMAGEN DE ARRIBA O EN ESTE TEXTO PARA SABER MÁS.

 


 
 

No hay comentarios:

Con la tecnología de Blogger.